
Todos podríamos ser fanáticos de alguna cosa o creencia porque podemos defender con apasionamientos creencias y opiniones en materia religiosa, patriótica, deportiva, política o cuando se siente extrema admiración por una cosa. Sin embargo, siempre debe primar la cordura, el razonamiento y sobretodo la madurez.
El fanatismo es un concepto que cree en el juicio absoluto y sin fisuras de lo que defienden. No tiene límites, pueden ir desde los deportes más tranquilos hasta el rock, la política y por supuesto los religiosos.
En la foto, puedes ver una rivalidad entre Federer, Djokovic y Nadal, deporte que antiguamente era poco conocido en el mundo, pero ahora ellos se encuentran entre las personas más influyentes del mundo y existen verdaderas guerras entre sus fanáticos que se extiende tanto por internet como en los estadios.
Cuanto más se produce en el futbol, política y religión y, cuando no, la mezcla de todos ellos, por ello los políticos asisten a los encuentros deportivos y se reunen con líderes religiosos.
Según, Voltaire: fanatismo viene de fanaticus (fanático) que era un título honorífico dado a un servidor o bienhechor de un templo.
Como título era igualmente usado por los romanos importantes, y tal vez por eso se cree que el término proviene del latín fanum (templo).
Fanatismo Religioso
El fanatismo religioso es el responsable de muchas muertes por guerras con participación masiva; como la guerra santa en la época de las cruzadas y que en el concepto continua.
Los hay también de carácter más personal como el de, torturas y crímenes en la gran caza de brujas de la Europa Moderna o de indígenas en África y Sudamérica. Cuenta la historia que Bartolomé Díaz, no pudiendo convencer a su hermano Juan, para que profesara la fe luterana, de que el Papa es Dios en la tierra, lo asesinó.