El sueño del bebé. Cuida el sueño de tu hijo.



Dormir para todos es una necesidad fisiológica, pero dormir a tus horas y sobre todo que tu niño duerma es una necesidad familiar.

Todo en la vida se aprende, por lo tanto también se aprende a dormir bien, porque el sueño es una conducta humana, susceptible de modificarse, razón por la que el niño debe mantener ciertas costumbres que garanticen su sueño.

Se asevera esto por cuanto el niño no nace preparado para dormir bien todas las noches tal como sus padres quieren que lo haga.

Métodos para hacer dormir al bebé

Todos y cada uno de los bebés son exclusivos, por lo tanto no existe un método único que funcione para con todos los bebés o incluso para un bebé todo el tiempo. Tienes que aprender a conocer a tu bebé, ser flexible y ver qué es lo que funciona para ti.

Los padres tienen la opción de escoger entre tiempo y lágrimas que pueden tener un hijo que se va a la cama sin problemas, pero que se despierta mucho por la noche, y otro hijo bebé que se va a dormir y se queda dormido toda la noche.

Aunque parezca mentira los "no" de los papás ayudan al bebé a aceptar las reglas y los límites necesarios para su educación. El mejor momento y la mejor manera de decir “no” al niño dependerán en gran parte de su edad.

Por ejemplo ya es hora de irse a dormir, pero el bebé se pone a chillar porque quiere que le leas un cuento. En la mesa, rechaza la papilla y la tira por todas partes. En medio de la noche, te llama y llora sin ningún motivo aparente. ¿Cuál es el momento en el que se debe decir que "no"?. De los 0 a los 2 años, los "no" deben ser graduales

Prohibir cualquier cosa al niño genera sentimientos de culpabilidad. Paralelo al amor y cariño, el niño también necesita que sus padres le marquen límites y ciertas normas. Su desarrollo y su educación dependen de ello. Así, el pequeño puede ir habituándose a la desilusión más grande de la infancia: el descubrir que no es el centro del mundo.

Es incierto y terrible ver a los padres llorar a su bebé sin saber que le pasa o que tiene. No son muchas las causas por las que un niño pequeño llora, en general, puede ser porque tiene dolor, hambre, frío, calor o sueño.

El dormir es un proceso evolutivo distinto en cada época de la vida. Un recién nacido no se puede comparar en su manera de dormir con un niño, ni este con un adulto, ni el adulto con un anciano, porque cada época de la vida tiene unas necesidades diferentes.




La duración del sueño varía en función de la edad. De esta manera, en el recién nacido los periodos de vigilia-sueño se repiten varias veces al día. Y es a partir de los 6 meses cuando el sueño se hace más intenso en la primera parte de la noche y se alterara con breves despertares, espontáneos y fisiológicos que no deberían tienen porque causar problemas a los padres y menos a los niños.

Trastornos del sueño

Los niños por lo general tienen trastornos del sueño como:

1.- Las disomnias, son las alteraciones en la cantidad y la calidad del sueño. Se calcula que entre un 25 a 30% de los niños tiene alguna forma de trastorno del sueño. La mayoría de casos de insomnio infantil después de los 6 meses pueden deberse a hábitos incorrectos, por eso es tan importante que desde las primeras semanas de vida, se establezca un ritmo adecuado  en el ciclo del sueño, sino también en la distribución de las tomas, los paseos o las siestas.

Es importante regularizar los tiempos de siestas:

1.1.- A los 6 meses deben existir 3 siestas.

1.2.- Entre los 9 y 12 meses, 2 siestas.

1.3.- A partir de los 15 y 18 meses, una siesta basta.




1.4.- A partir de los 3 años ya no es necesaria la siesta. Aunque algunos consideran que hasta los 4 ó 5 años sería conveniente una siesta.

1.5.- A partir de los 5 o 6 años cuando el sueño del pequeño es bastante parecido al de los adultos un único periodo nocturno de entre 8 y 10 horas sin siestas.

En algunos casos, continuar con siesta después de los 6 años podría causar problemas con el sueño.

2.- Parasomnias son los trastornos observados durante el sueño, totalmente benignos a menos que repitan con demasiada frecuencia. Son las pesadillas o terrores nocturnos, despertares confusos y sonambulismo. Pero también el bruxismo o la enuresis se incluyen en las parasomnias.

Las causas orgánicas de las alteraciones del sueño en los niños pueden ser la alergia a la leche vaca, el reflujo gastroesofágico, cólicos del lactante, otitis, la dermatitis atópica pruriginosa, la apnea obstructiva del sueño, medicamentos entre otros.

Es importante una historia clínica minuciosa para determinar un tratamiento exitoso. esto con el objetivo de tener en cuenta las circunstancias que rodearon la aparición de este trastorno en el niño, como por ejemplo si hubo mudanzas, si comenzó a ir a la guardería, el final de lactancia materna con la incorporación de la madre a la vida laboral quedando el niño al cuidado de otras personas.

Para un homeópata es importante conocer la psicopatología de los padres, si el bebé fue deseado, si es el primer hijo, como vivió la madre el embarazo (con miedo, ansiedad), si sufrió depresión postparto, si existen dificultades en la pareja, si alguno de los dos padece trastornos del sueño, parasomnias, etc. Otros factores importantes son:

  • La constitución del niño.
  • Su aspecto físico.
  • Su alimentación.
  • Síntomas asociados al trastorno del sueño como su hábito intestinal.
  • Si padece o no reflujo, gases.
  • Si es un bebé caluroso, si suda.
  • Si rechaza o le gusta el baño.
  • Si es un bebé caprichoso, en qué posición duerme más a gusto, etc.

La prescripción de un remedio homeopático esta cimentado en la observación clínica minuciosa en donde resultan vitales datos que parecerían poco o nada importantes para la medicina convencional, pero que a veces definen el hallazgo del medicamento adecuado como:

  • Si el trastorno del sueño es  un hecho aislado o lo padece desde hace tiempo.
  • Si hubo un factor desencadenante.
  • Síntomas concomitantes, dentición, otitis, cólico del lactante, reflujo.
  • Como describirían los padres el sueño del niño.
  • Si se nota más hipersensible a la luz, al ruido, etc.
  • Como se comporta el niño durante el día.
  • Como es su despertar, su comportamiento a la largo del día.
  • La constitución, la tez, sudoración, su manera de comer, de beber.
  • Si han notado empeoramiento en el dormir durante los cambios de luna  o con los cambios de tiempo.
Las maneras en que los padres duermen al niño también son importantes, ya que si lo tiene acostumbrado a dormirse en brazos, o acunándolo, el problema surgirá no por los despertares que tenga durante la noche que son fisiológicos sino en la incapacidad para volver a dormirse si no se dan las condiciones a las que está acostumbrado en su primer sueño.

Antes de exigir y desesperarse para que le niño duerma bien, los padres, deben conocer en profundidad a su hijo, deben saber:

1.- Las características del sueño infantil hasta los tres años y las principales alteraciones del mismo.

2.- Que pueden hacer ellos como padres para que el hijo duerma bien.

En estos dos aspectos hay controversia pues existe la polarización de opiniones  ya que están: Los partidarios de una intervención directa e intensa sobre la conducta del niño relacionada con el acto de dormir, creen que la conducta del niño se puede modificar y los resultados son siempre positivos ya que el objetivo principal es el de crear una rutina que ayude al niño a dormir y a los padres a manejar el sueño del niño.

Por el otro lado, están los defensores de una menor intervención sobre el comportamiento del niño. Este grupo basa sus intervenciones en el afecto y los sentimientos.

Consejos para domir al bebé

Se dice que, parte de los problemas sobre la alteración del sueño de los niños  corresponden a la alteración que sufre la vida de sus padres. Es normal que el sueño del niño sea irregular, que no duerma a veces de un tirón y que quiera dormir con sus papas en su misma cama. Está claro que el niño o el bebé quiera comer de noche, que llore cuando este mal o quiera algo.

Con seguridad a todos los padres les gusta interaccionar con su niño, les gusta acunarlos y mecerlos antes de dormir; pero tal vez con esa práctica estemos generando un niño manipulador.

Por ningún motivo creas que dejarlo llorar toda la noche significa que le estás enseñando a dormir, busca una solución más gradual y menos traumática que dejarlo llorar, no todos los niños son iguales y por lo tanto no todos los métodos, les son aplicables en general.

Te damos algunos consejos prácticos para encontrar una solución sin que tu bebé llore:

1.- Haz que tu bebé coma lo suficiente durante el día. Debe aprender que el día es para comer y las noches para dormir. Asi tendrá menos posibilidades  de que se despierte hambriento de madrugada.

2.- Establece un horario de siestas regular. Una rutina de sueño consistente durante el día puede contribuir a regular el sueño en la noche.

3.- Pon a tu bebé en la cama a las 6:30 ó a las 7 p.m, no mantengas a tu bebé despierto para que este mas cansado, ya que así tardara mas en dormir

4.- Introduce cambios paulatinamente. Si tu bebé se acuesta tarde, no desplaces su hora de ir a la cama de repente, de las 9:30 a las 7:00. Adelanta la hora de acostarlo un poquito cada noche hasta que llegues a la hora que funciona mejor para ti y para tu bebé.

5.- Encuentra una rutina para irse a la cama y síguela. Por ejemplo, un baño y luego un libro, una canción de cuna y luego a la cama, a la misma hora todas las noches.

7.- Crea un ambiente para dormir cómodo y tranquilo para tu hijo. Algunos bebés necesitan silencio y oscuridad otros no. Las grabaciones de música suave, los sonidos de la naturaleza o el sonido de agua de un acuario pueden ser también tranquilizadores.

Cerciórate de que las sábanas sean cálidas asegúrate de que el pijama no tenga arrugas o le moleste. Los bebés más pequeños pueden dormir mejor envueltos. No le pongas mucha ropa ni recalientes el cuarto.

8.- No respondas a cada ruido que haga tu bebé. Aprende a distinguir un llanto verdadero de una queja adormilada. Si no estás segura, está bien esperar un minuto fuera del cuarto para no despertar más a tu bebé, si es que verdaderamente está durmiendo.

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