Distribución de la riqueza. Países ricos y países pobres.


Los países a nivel mundial en su plano nacional, la misma evolución ha conducido a una división del territorio en regiones con una función determinada, en centros urbanos y paisajes rurales que forman un conjunto interdependiente y coherente.

A su vez, la región está dividida en sectores de vocación específica. La ciudad, por su parte, se divide en una serie de barrios que tienen una actividad particular.

El trabajador desea vivir cerca de su lugar de trabajo, los comercios deben establecerse cerca de los consumidores, los bancos cerca de sus clientes, las fabricas cerca de las materias primas y de su clientela. Las consideraciones económicas son, pues, las que presiden la organización del espacio.

En ciertos casos, cuando los intereses se oponen, las leyes intentan evitar cualquier anarquía y deciden los litigios.

En la ciudad, la división del espacio está ligada sobre todo el precio de los terrenos. El centro de las ciudades no es lugar apropiado para la construcción de viviendas o de fábricas, pues el precio de los terrenos dada la gran demanda de los mismo resulta demasiado elevado.


Los comercios y los establecimientos que requieren una posición central y que arrastran tras de sí una vasta clientela cosmopolita son los únicos que pueden establecerse en el corazón de la ciudad.

Los supermercados que exigen grandes superficies, así como las fábricas y los inmuebles residenciales, cada vez más numerosos, son relegados hacia la periferia. Todos estos edificios se ordenan ya sea en círculos concéntricos alrededor de las ciudades, ya sea en haces a lo largo de las vías de comunicación. Por otra parte, las diversas zonas se especializan cada vez más: barrios industriales, barrios residenciales, barrios comerciales, barrios culturales, etc




Instalación de una industria

Parece muy normal que la agricultura esté localizada en el campo y el comercio en la ciudad. Pero el hecho de que la industria se concentre a menudo en las ciudades o en su inmediata proximidad ocasiona un cierto número de problemas.

Una industria utiliza materias primas, emplea a trabajadores, necesita un cierto número de servicios y debe tratar con su clientela; buscará, por tanto, un lugar donde pueden encontrarse más fácilmente todos estos elementos.

Si las materias primas son pesadas y difíciles de transportar, intentará establecerse cercas de las minas o de las vías de comunicación. Pero procurará también el fácil reclutamiento de la mano de obra; apreciará la proximidad de una localidad que pueda proporcionarle los servicios que necesitan; y además tomará buena nota de la localización de su clientela.

La industria ligera, por el contrario, utiliza pocas materias primas, pero ocupa numerosos trabajadores por lo tanto, dará más importancia a la proximidad de los núcleos de vivienda, en donde se encuentran sus obreros y sus clientes, que a las condiciones de trasporte de pesado.


Regiones favorecidas y zonas muertas

La situación y el relieve por una parte, la densidad del poblamiento por otra, y en fin, la calidad de las vías de comunicación determinan el ritmo de desarrollo de las regiones. Algunas conocen una expansión rápida: en ellas se creen vastas zonas industriales y de servicios y se desarrollan grandes grupos demográficos.

No obstante, incluso en los países industrializados, existen grandes regiones cuyas actividades tradicionales decaen y que se quedan poco a poco vacías de habitantes: carecen de industrias, el comercio periclita, la población emigra.




Las vías de comunicación, poco utilizadas, se deterioran progresivamente y el despoblamiento de la región aumenta sin cesar. Las zonas de montaña representan un buen ejemplo de ello.

Y sin embargo, un desarrollo armónico, que garantizase a estas regiones una cierta industrialización, sería favorable para todos, pues evitaría las concentraciones urbanas y aseguraría una mejor calidad de vida. Pero cualquier intento de equilibrio se enfrentará forzosamente con la actitud de los empresarios que obtienen en los centros urbanos ventajas sustanciales.

El estado ha de intervenir, por lo tanto, para favorecer el desplazamiento de ciertas actividades hacia las zonas rurales, concediendo facilidades de todo tipo para que las empresas se establezcan en el campo: terrenos a bajos precios o incluso gratuitos, disminución de los impuesto y concesión de una serie de subsidios que permitan activar la economía local.

En los países de economía colectiva, gracias a la planificación se intenta des centralizar la producción y facilitar así el desarrollo de las zonas desfavorecidas.
A escala mundial

Esta desigualdad en el desarrollo no existen solamente en el interior de un país; a escala planetaria se hace realmente dramática.

Un pequeño número de potencias económicas (países de Europa y de América del norte, Japón) concentran gran parte de la actividad industrial. Una amplia franja que cubre la zona templada del hemisferio norte monopoliza casi toda la riqueza.

En los países más pobres, es decir en el tercer mundo, el aumento demográfico es además mucho más fuerte. Por consiguiente, los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. El foso que separa a estas dos categorías o grupos no sólo no reduce, si no que aumenta sin cesar.

Estas desigualdades pueden explicarse por una serie de factores históricos, entre los que cabe citar el desarrollo del capitalismo, la colonización, el mejor estado sanitario, así como el avance alcanzando a partir de la revolución industrial.

Hombres y riquezas están desigualmente repartidos sobre la superficie del globo. Las materias primas energéticas (carbón, petróleo, gas natural y uranio) sólo abundan en algunos continentes. El subsuelo asiático.

El petróleo y el gas natural abundan en Estados unidos, sobre todo en oriente medio. Otras riquezas del subsuelos están mal repartidas: el hierro escasea en Europa y en Japón, los minerales no ferriferos se encuentran en cantidad bastante limitada en Europa occidental.

Este desequilibrio desfavorece todavía más a los países del tercer mundo, y de él se benefician los países industrializados. En efecto, la explotación de los recursos naturales necesita capitales y tecnología, medios que sólo poseen los países desarrollados.

Como estas potencias privilegiadas controlan el comercio mundial, pueden fijar precios bajos para los productos en bruto y pedir precios elevados para los productos
 manufacturados. El desigual reparto de la riqueza en el mundo se encuentra estrechamente ligado al poder económico.

Países ricos y países pobres

Los países de Europa occidental y de América del Norte, así como Japón se han beneficiado de la rápida expansión de su industria para dominar una parte de la economía mundial; su zona de influencia se extiende realmente a una gran parte de la humanidad. Las industrias se concentran principalmente en estas dos partes del globo.

Estas naciones dominan la economía planetaria: poseen una buena parte de los recursos naturales, monopolizan casi la totalidad de las industrias y practican la mayoría del comercio mundial. Este poder económico va unido a un indiscutible dominio político y militar, por lo que las dos supremacías se complementan.

Mientras que los ricos temen por la disminución de su bienestar cuando se producen las crisis económicas episódicas, los pobres deben luchar cada día para sobrevivir. Los países pobres, que en la época colonial estuvieron condenados al mero papel de mendigos, a partir de su independencia intentan hacerse escuchar.

Es indudable que el alto grado del desarrollo económico mundial depende, en cierto modo, de la geografía. La “expresión tercer mundo” comprende la idea de dependencia y la idea de espacio planetario.

En las zonas más pobres (ante todo en las regiones tropicales) abundan los países cuya renta anual per cápita no alcanzan los 500 dólares anuales.
Las profundas desigualdades del desarrollo económico podrían provocar situaciones explosivas, incluso la guerra. Recordemos, no obstante, que la geografía económica es un buen instrumento capaz de ofrecer adecuadas soluciones a todos estos intrincados problemas.

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